WE'RE NO BIRDS

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(Publicado en la edición enero 2013 de la Revista Advertising Age Centroamérica y el Caribe)

Sólo en Google se genera en dos días la misma cantidad de información que se había generado desde el principio de la historia, hasta inicios del 2003. Un altísimo porcentaje de esta información es generada por usuarios. Por personas normales. No por genios de la programación. No por marcas. No por compañías. Por personas normales que comparten, dialogan, comentan, parodian, publican, critican.

 Lo hemos leído, escuchado y repetido ad nauseam: Estamos en la era donde el consumidor tiene el control absoluto del mensaje, de las marcas, del consumo de medios, del feedback… En menos palabras: De todo.

La era del control del consumidor quiere decir que las marcas tienen que hacer cosas que el consumidor quiera ver, leer, que quiera compartirlo con su círculo de amistades o con el mundo entero. El crecimiento y la influencia del internet y la telefonía móvil ha transformado completa e irreversiblemente el mundo como lo conocíamos.

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 Hoy es cierto, incluso más que cuando Bill Bernbach lo dijo: “Una gran campaña publicitaria puede hacer que un mal producto falle más rápido”. Pero hasta los malos productos tenían una mejor oportunidad de vida en los días antes de twitter, youtube y facebook.

Personalmente creo que en el gremio se habla mucho del cambio, de la revolución, de los nuevos medios y las nuevas plataformas……pero sólo eso: se habla mucho. Sucede exactamente lo mismo que le pasa al tema del calentamiento global en las cumbres de países: se habla y se habla y se habla.

 Las agencias de publicidad siguen dedicándose  primordialmente a crear campañas publicitarias y desarrollar estrategia y compra de medios. Como siempre y desde siempre, siguen teniendo su corazón puesto en la comisión de medios y en la comisión de producción.

 Los creativos y diseñadores -en su inmensa mayoría- se siguen dedicando a hacer anuncios, diseño gráfico, copy y publicidad en medios tradicionales, y unos pocos han remojado las plantas de sus pies en el océano de los medios digitales, virales o móviles. Porque realmente tienen su corazón puesto en los premios y festivales.

 No me mal entienda el lector. No tengo nada en contra de facturar millones de dólares por comisiones o ganar muchos premios en festivales alrededor del mundo. El punto de este artículo es que señalar en algún lugar del camino perdimos el norte como gremio y como profesionales, nos convertimos en maquilas y dejamos de ser los centros de innovación que deberíamos ser para nuestros clientes si queremos tener una oportunidad de sobrevivir en esta nueva realidad que cada minuto nos está volviendo obsoletos como industria.

 Vamos tarde, pero con suerte aún estamos a tiempo de entender que ser una “agencia de publicidad” ya no se trata de “ser una agencia de publicidad”, que no podemos seguir fingiendo que una agencia tiene el poder de hacer todo. Redes sociales, BTLs, Producción, Digital y Desarrollo web no pueden ser considerados departamentos o divisiones dentro de una agencia.

 La nueva agencia aprovecha la tecnología para enriquecer su labor jugando bien con otros. Compañías independientes, que aporten diferentes puntos de vista, originados desde diferentes disciplinas y que a través de la colaboración, encuentren nuevas soluciones a problemas viejos. El nuevo modelo de trabajo puede ser comparado con el Internet mismo. Un organismo viviente y omnipresente, donde la cooperación y la auto-regulación son piedra angular de su desarrollo y éxito: sin celos, sin secretos, sin dogmas.

 La nueva agencia de publicidad tiene el corazón puesto en entender -de verdad- a su marca para resolver los problemas y para hacerla amada por las masas. La nueva agencia sabe que la publicidad por ella misma no resuelve nada. En el corazón de la nueva agencia no están los premios, ni las comisiones. En el corazón de la nueva agencia, está su cliente, su marca y su producto. Ojalá en este año de cambios cósmicos, elijamos de una vez por todas dejar de vivir en el pasado y pasemos de ser publicistas del siglo XX a convertirnos en lo que los tiempos, el consumidor y nuestras marcas demandan de nosotros aquí en el presente.  Ojalá tengamos el valor de reconocer honestamente que nos urge un transplante de corazón.

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-  Man, hoy no tengo dinero en efectivo, no me lavés el carro…mejor la próxima vez.

 En mi disfuncional “familia moderna” observamos el ritual de salir a desayunar juntos el sábado. En uno de nuestros restaurantes usuales, hay un señor que me lava el carro, pero esta vez yo no llevaba ni un centavo en efectivo.

 -“Está bien, no tenga pena”-respondió- y se fue a atender a otro comensal que estaba entrando al parqueo.

 Desayunamos, volvimos al estacionamiento. Encontré mi carro reluciente y al señor lava-carros terminando de ponerle silicón a las llantas.

 -¡Lavaste mi carro! ¡no tengo con qué pagarte!!” le dije preocupado, creyendo que yo no me había dado a entender -como demasiado a menudo me sucede-.

 -No me lo pague -sonrió- no se preocupe…Usté es mi cliente y yo no podía dejarlo salir de aquí sin su carro lavadito. Otro día me lo da para que se lo lave.

 He contado esta historia al menos en 5 reuniones y cuando he vuelto al restaurante, llevo efectivo para pagarle por lavarme el carro.

 ¿Final feliz?. No. Para nosotros, no.

 Estamos frente a una persona con escasa educación formal y ninguna sobre innovación, mercadeo, diferenciación, servicio al cliente o programas de lealtad y aún así  nos lleva al menos un par de cuerpos de ventaja a la mayoría de “profesionales” que laboramos en esta industria. Empezando por los creativos, ejecutivos y gerentes de marca, para terminar en CMOs, CFOs y CEOs.

 ¿Un negocio exitoso y sostenible en esta dorada época de “nuevos conocimientos”:  webinars, maestrías, redes sociales, aplicaciones, Internet, comercio electrónico, experenciales, neuro-ventas?. El señor lava-carros sabe cómo hacerlo y lo hace. Punto.

 El problema de nuestro gremio no es el hecho que somos lentos para aprender y más lentos para reducir la brecha entre el “saber” y “hacer”. No. El verdadero problema es que nos rehusamos a desaprender las cosas que ya sabíamos y seguimos intentando resolver retos nuevos con fórmulas viejas.

 Lo paradójico es que, a pesar de la tecnología, en muchos sentidos, el presente se trata de volver a prácticas básicas que quedaron soterradas bajo tanto “nuevo conocimiento”: Se trata del cliente. Fin de la historia.

 1-Auténtica pasión por lo que uno hace (“yo no podía dejarlo salir de aquí sin su carro lavadito”). La pasión y la autenticidad son clásicos favoritos que provocan compra, lealtad y recomendación.

 2-Invertir en los clientes adecuados. (“No me lo pague, otro día me lo da para que se lo lave”). “Gratis” es el nuevo modelo de negocio. Agregar valor, no abaratar los precios ni la marca.

 3-Centrarse en el usuario. (“Usté es mi cliente”). Mejorar constantemente la experiencia del consumidor con la marca, debe ser la piedra angular de la toma de decisiones en la compañía.

 4-Apóstoles de marca, no “clientes”. (“He contado esta historia al menos…”). El nuevo departamento de servicio al cliente debe ser toda la compañía y los usuarios serán la nueva agencia de publicidad.

 Desafiar las verdades de la cultura corporativa. Perder el miedo a fallar, anteponer la efectividad a la eficiencia, la innovación a la perfección. Reemplazar las buenas prácticas por nuevas prácticas, poner al usuario al centro de toda decisión, entender que el rol principal de las agencias de publicidad ahora ya no es “hacer publicidad”… y podría seguir dictando dogmas -quien me conoce sabe que me encanta hacerlo-, pero la verdad, puedo resumirlo en una frase que debe guiarnos de ahora en adelante: Aprende lo más rápido que puedas. Desaprende aún más rápido.

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Excelente trabajo! no me había metido a ver su blog pero me encantó el artículo del gerente de mercadeo! 

Por otro lado felicitaciones por el excelente trabajo! Que gusto da ver gráfica tan fresca combinada con mensajes tan inteligentes! 

Y también felicidades por lo de CommArts! rindo tributo!

Toda mi admiración,

Thelma Alvarez

Directora Creativa, Punto Mandarina

Garcia+Robles en Communication Arts.